Manon está en proceso de la redacción de su tesis. Se pregunta: «encontré un texto interesante en otro idioma que no es el español. Si lo traduzco, ¿debería mencionar la fuente?»

La búsqueda de información se está volviendo internacional

Desde la llegada del Internet, el intercambio de conocimientos se ha vuelto más fácil y los traductores automáticos han facilitado mucho el acceso. Algunos idiomas son más ricos que otros en términos de contenido web. El inglés es el idioma más común en la web y representa más de la mitad de todos los datos de Internet. El español sólo ofrece el 7,7% de los contenidos web.

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Fuente: «La mitad del contenido de internet está en inglés» del sitio es.statista.com

Por lo tanto, es comprensible que sea una buena opción estratégica explorar estas posibilidades para tener una visión general del tema que se desea abordar.

¿Libertad de traducción?

Toda la información está encontrada, solo falta traducirla. La traducción puede desviarse ligeramente del texto original para mejorar la comprensión. Si no eres bilingüe, puedes utilizar la traducción automática a través de sitios de acceso abierto como Google translate o Deepl Translator. La traducción palabra por palabra no es siempre exacta. Si tienes alguna duda, puedes citar la frase en tu idioma original entre comillas más el autor y explicar el significado. También puedes transmitir la información encontrada en tus propias palabras, sin citar el texto pero mencionando al autor.

¿Por qué citar las fuentes?

Más adelante en la reflexión > Cuando el lector se interesa por un tema, quiere profundizar en su conocimiento. Quien examine tu trabajo debe tener la posibilidad de hacerlo con las fuentes citadas y una bibliografía bien construida.

Información real y concreta > ¿De dónde sacaste esta información? ¿Un sombrero? ¿De tu novia? ¿O un artículo específico? La fuente permite autentificar las búsquedas y da una dimensión real y concreta. Así serás más creíble para el lector.

Posición de experto > No creaste todo el contenido de tu trabajo, eso es un hecho. Sin embargo, tú hiciste algunas investigaciones que te llevaron a conocer al creador. Es esta investigación la que te convierte en un experto en cuanto a tu problemática.

Conciencia tranquila > Hacer un trabajo que ha requerido mucho tiempo e inversión siempre es un poco estresante. Ahórrate el estrés adicional de saber si tu asesor se dará cuenta de que algunas partes han sido plagiadas. Cita tus fuentes, construye una bibliografía eficaz y comprueba tu trabajo con Studium, el software de detección de plagio y de ayuda a la escritura. Así tendrás la mente tranquila.

Preguntas específicas durante la audiencia o la restitución > Cuando llegue el momento de la defensa oral de tu tesis, disertación o tarea, los profesores te harán preguntas específicas. Si dominas tu materia, será sólo una formalidad. Pero si te apropias de una idea que no es tuya, es entonces cuando los profesores te desenmascaran (si no lo han hecho antes). Te pedirán explicaciones para asegurarse de que entiendes completamente lo que has descrito en tu informe.

Homenaje al autor original > Sea o no en su propia lengua, el autor original se ha esforzado por reflexionar y escribir, y es justo y honesto mencionarlo para rendirle homenaje. La ley protege a los autores.

Según el artículo L122-4 del Código de la Propiedad Intelectual: «Toda representación o reproducción, total o parcial, realizada sin el consentimiento del autor o de sus derechohabientes o cesionarios es ilegal. Lo mismo se aplicará a la traducción, adaptación o transformación, arreglo o reproducción por cualquier arte o proceso«.

 

Para responder a Manon, traducir sin mencionar al autor se considera plagio y se llama plagio translingüe.