Cada vez más estudiantes se encuentran en una situación frustrante: entregan un trabajo que realmente han preparado, redactado o revisado… y, sin embargo, el texto parece “sospechoso” para un software de detección de IA.
Esta discrepancia puede ser estresante. Pero merece ser comprendida con calma. Porque en muchos casos, la cuestión no es solo saber si se ha utilizado una herramienta de IA o no. Desde el punto de vista del profesor, la verdadera pregunta suele ser mucho más simple: ¿el estudiante ha entendido las instrucciones, ha realizado una reflexión real y ha producido un trabajo que es capaz de explicar?
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